“Te quiero, te adoro, te llevo a los toros, te compro un sombrero y te digo Te quiero!...” Eso me decías.
Eso me decías y los ojos te brillaban como brillan las pompas de un pompero. Eso me decías y yo no comprendía. Eso me decías y no veía como se iluminaba tu alma para que tu otro tercio la viera desde su trono, y se sintiera orgullosa, feliz y plena.
Ahora que soy madre ya te entiendo…
Entiendo el cómo me mirabas mientras dormía, el dolor que sentías cuando algo me dolía, la alegría que te daba cuando algo bueno me sucedía.
Sé que todo lo diste, sé que nada te importaba y te aprecio cada día más por ello aunque ya no te tengo.
Te he buscado tanto después de saber que ya no volvería a verte… No sabía bien dónde mirar, pero si sabía que te tenía cerca y que nunca me ibas a abandonar.
Ahora ya te he encontrado…
Es verdad, no me has abandonado. Te tengo siempre conmigo
Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario